Diario de clase de sociales

8 junio, 2018

Tema 12. Gobiernos democráticos 1979-2011

Filed under: Uncategorized — rafaelcastell @ 12:15 pm

Los Gobiernos Democráticos en España (1979-2018).

Introducción: Los llamados “gobiernos democráticos” en España transcurren desde 1979, con el segundo gobierno de Suárez y la UCD, tras la primera legislatura constituyente, que se encargó de redactar y promulgar la Constitución de 1978 y la actualidad. Aunque el título del tema cubre únicamente hasta 2011, nosotros vamos a abordar la historia hasta el momento presente.

De esta manera, los gobiernos que nos atañen serán los de Suárez (79-81), Calvo Sotelo (81), Felipe González (1982-1995), José María Aznar (1995-2004), José Luis Rodríguez Zapatero (2004-2012), Mariano Rajoy (2011-2018) y el flamante gobierno de Pedro Sánchez (2018) tras una moción de censura.

Este periodo viene caracterizado por varios procesos históricos que vienen desarrollándose desde los 80 y que marcan esta etapa. Podemos resumirlos en:

1. Proceso de apertura económica bajo un marco neoliberal, que viene a desmontar los restos del sector público creado con el franquismo, privatizar empresas y servicios, provocar un crecimiento económico desigual y algo caótico -como ha puesto de manifiesto la crisis posterior a 2008-, todo ello marcado por la problemática estructural de un altísimo porcentaje de desempleo, especialmente en algunas zonas y precariedad laboral -sobretodo tras las sucesivas reformas laborales de PSOE y PP-.

2. Integración creciente en la Unión Europea. La apertura económica de corte neoliberal es claramente paralela y armónica con el marco de integración europeo. De tal manera, los recortes y programas económicos vienen impuestos desde la UE, especialmente tras el Tratado de Maastricht (1993). Esta integración se inicia con la entrada de España y Portugal en 1986 en la CEE, y se desarrolla mediante varios pasos, como la firma de los Tratados de Maastricht, Roma o Lisboa (2007), la entrada de la moneda única (Euro) en 2002 o la reforma constitucional del artículo 135 de la C. Española en 2011. Básicamente, esta integración creciente ha supuesto algunas ventajas, como un mayor desarrollo de la economía de servicios y el comercio, y numerosas desventajas, como una mayor dependencia de la política común europea y un aumento progresivo de la deuda desde 2008 haciendo obligatorio el desarrollo de recortes económicos.

3. Alternancia Bipartidista. Desde el 82, solo dos partidos, PSOE y PP, han conseguido formar gobiernos y han copado los principales puestos de responsabilidad política, tanto central como autonómica. Este bipartidismo viene reforzado por el sistema electoral diseñado en la Constitución del 78, que castiga a los partidos minoritarios, así como al gran peso que se otorgó a los partidos con el sistema de democracia representativa, un aumento progresivo de la abstención política y de la menor participación de la población española en los asuntos políticos, un desarrollo cada vez más restrictivo de la Constitución del 78 (olvido de los asuntos sociales, división de poderes más que cuestionable, aumento de la represión sobre las libertades en los últimos años…). Este proceso de alternancia bipartidista va unido a un desarrollo de un sistema de corrupción galopante y descarado, que es la raíz de un notable movimiento de descontento ciudadano (15-M) y de la aparición de nuevos partidos políticos que fracturan el marco bipartidista desde 2014-15 aproximadamente.

4. Creciente peso del nacionalismo centrífugo (Cataluña, País Vasco) desde los 90, y un aumento de la tensión nacionalista con dos momentos especialmente marcados: el plan Ibarretxe y el progresivo aumento del independentismo catalán hasta el referéndum de independencia del 1-O de 2017, y aumento del nacionalismo centrípeto o españolista como respuesta.

Todo ello con el trasfondo del terrorismo, especialmente de ETA hasta los años 90 aproximadamente, y del terrorismo islamista en el siglo XXI.

2. Los gobiernos del PSOE y Felipe González. 1982-1995.

El segundo gobierno de Adolfo Suárez viene marcado por el enfrentamiento y la ruptura entre el propio Suárez y las élites económicas y políticas que le llevaron al poder. El enfrentamiento interno y el desarrollo de los estatutos de autonomía (LOAPA) perjudicaron notablemente a la UCD, que tuvo además que enfrentarse al golpe de Estado de 23 de febrero de 1981, en medio de una situación convulsa tras la dimisión de Suárez. El golpe de Estado queda en una asonada con poca organización. De esa situación salen reforzados el rey Juan Carlos y el PSOE de Felipe González. Suárez sale de la UCD y crea el CDS (Centro Democrático y Social), de escaso peso político. UCD acabará desapareciendo y la derecha -que naufragará durante toda la década de los 80- acabará unida en el Partido Popular, evolución de la Alianza Popular de Manuel Fraga.

En las elecciones de Octubre de 1982, el PSOE obtiene 202 diputados, la mayoría más holgada de la historia reciente, quedando AP como segunda fuerza, con 107 diputados y siendo notablemente castigados la UCD (11) y el PCE (4).
Este gobierno del sevillano Felipe González se caracterizó básicamente por aplicar un programa de reformas liberal, llevado a cabo en gran parte por Solchaga, totalmente contrario al proclamado en la campaña electoral, que significó una durísima política de ajustes (congelación de salarios y prestaciones sociales, desindustrialización, aumento del desempleo, control de la inflación…). En materia educativa se llevaron a cabo dos leyes: LODE y LOGSE, que suavizaron notablemente el proyectado control de la educación privada (concertada) y reformaron el programa de la antigua norma educativa (LGE). En política exterior, se pasó del “OTAN, de entrada no” (el PSOE se opuso a la entrada en la organización militar durante el gobierno de Calvo Sotelo), al “OTAN, quizás” a, finalmente el “OTAN, sí”, finalmente aprobado en referéndum por poco en 1986. El principal éxito socialista fue la entrada en la Comunidad Económica Europea a partir de 1986.
A partir de 1988 se desarrollaron importantes huelgas generales (CC.OO. y UGT) contra las reformas económicas y con notable éxito. Como respuesta a la grave situación de tensión el gobierno respondió con medidas sociales, como la universalización de la asistencia sanitaria, o la consolidación del sistema público de Pensiones (Pacto de Toledo). El terrorismo de ETA fue especialmente activo en esta época, pasando a una actividad más sanguinaria con atentados contra población civil. Sin embargo, las elecciones, cada vez con menor apoyo, siguieron manteniendo al PSOE en el poder (1986 y 1989 con mayoría absoluta; y 1993 con mayoría relativa y apoyo en grupos nacionalistas). A partir de 1986, el PCE se integra junto con otras fuerzas políticas en Izquierda Unida, que con el liderazgo de Julio Anguita, ex alcalde de Córdoba, recupera gran parte de la influencia de la izquierda y resta notables apoyos al PSOE. La etapa final socialista fue especialmente conflictiva con el estallido de numerosos casos de corrupción (Roldán, Filesa, Caso Guerra, Mariano Rubio…) y el escándalo de la “guerra sucia” contra el terrorismo a cargo de los GAL, supuestamente apoyados desde las cloacas del Estado.

3. Los Gobiernos del PP y Aznar 1995-2004.
Este desgaste acabó propiciando la victoria del Partido Popular (reforma de AP junto con numerosos dirigentes de UCD) de Aznar en 1996, victoria en minoría, que tuvo que basarse en el apoyo de las derechas nacionalistas (PNV, CIU y Coalición Canaria). El interés inicial de este gobierno estuvo centrado en la política económica, donde se desarrollaron numerosas privatizaciones de empresas públicas (Telefónica, Iberia, Endesa…), con resultados desiguales, y un control de la inflación y el gasto público, consiguiéndose los criterios de convergencia para la entrada en la moneda única (Euro). Las elecciones del 2000 dieron mayoría absoluta al PP, dando lugar a una legislatura más liberal, con un notable descenso del desempleo y crecimiento económico, si bien marcadamente desigual y dependiente excesivamente del sector inmobiliario (el precio del suelo aumenta exponencialmente y se construyen anualmente más casas que en Italia y Alemania juntas), y caracterizada por la ausencia de consenso y acuerdos.

El gobierno Aznar llega a posicionarse como uno de los integrantes del llamado Trío de las Azores (Bush, Blair, Aznar) que propició la invasión de Irak, alineando a España con los líderes más militaristas y atlantistas del planeta, a pesar de que una notable mayoría de la población española era contraria a dicha intervención militar.

Esta segunda legislatura viene marcada además por el continuo enfrentamiento con los nacionalismos vascos y catalanes al no necesitarse ya los votos de los diputados nacionalistas con la mayoría absoluta. La política antiterrorista, en alianza con el PSOE, es extremadamente dura con todo el entorno abertzale, lo cual provoca un notable debilitamiento de ETA, pero también un clima de progresiva represión y criminalización de la desobediencia civil aplicando la doctrina de “Todo es ETA”.

Aznar no se presentaría a las elecciones tal como anunció años atrás, dejando en su lugar a Mariano Rajoy frente a otros candidatos como Rodrigo Rato o Jaime Mayor Oreja.

El 11/03/2004, tres días antes de las elecciones generales, tuvieron lugar varios atentados de Al Qaeda en Madrid, donde murieron 193 personas a manos de terroristas integristas islámicos. Ha sido hasta la fecha el mayor atentadomortal ocurrido en España. En las elecciones del 14/03/2004

el PSOE, con su nuevo secretario general, José Luis Rodríguez Zapatero, que venció a José Bono en el Congreso del PSOE, capitalizó el rechazo de la población a la intervención militar y obtuvo la victoria, convirtiéndose en el nuevo presidente.

4. Los gobiernos de Zapatero (2004-2012).

Durante la primera legislatura (2004-2008) Zapatero acometió una serie de reformas de contenido social y progresista como la Ley de dependencia, la legalización del matrimonio homosexual, medidas contra la violencia de género, ayudas económicas a diversos sectores sociales, etc. Estas medidas no alteraban ni cuestionaban las directrices económicas neoliberales que el ministerio de Pedro Solbes En política exterior retiróa las tropas españolas de Iraq, pero no dudó en enviar tropas a Afganistán y Líbano y promovió la intervención de la OTAN en Libia, que eliminó al gobierno de Gadaffi para dejar al país en una situación de caos.

Las elecciones de 2008 suponen un afianzamiento del PSOE en el poder, que acapara votos a la izquierda (mínima representación de IU con Llamazares) y al centro, pero rápidamente se ve afectado por la crisis de 2008, originada en el sistema financiero de EEUU, pero que afecta gravísimamente a España. La ola de crecimiento, dependiente del crédito europeo y basada en el turismo y sobretodo el boom inmobiliario que se creó con Aznar y Zapatero mantuvo, se interrumpe abruptamente, provocando un brutal aumento del desempleo (se llega a los 6 millones de parados), la precariedad (90% de empleos que se crean son de carácter temporal, empeoramiento de las condiciones laborales), los desahucios (millones de personas quedan atrapadas en hipotecas firmadas en la época del crecimiento, mientras se mantiene una legislación hipotecaria draconiana), alteración del saldo migratorio (miles de españoles tienen que emigrar, especialmente jóvenes; tendencia a la que se vuelve tras varios años de crecimiento ininterrumpido de la inmigración), hundimiento de inmobiliarias que arrastra a bancos, cajas de ahorro y hasta al propio Estado, que ahora se ve inmerso en una crisis de deuda galopante con Europa y el BCE.

La crisis provoca una serie de medidas que profundizan el neoliberalismo y los recortes (reforma del art. 135, reformas laborales…), mientras el PSOE se hunde (pierde 5 millones de votos entre 2008 y 2012) y el PP de Mariano Rajoy recoge los resultados y se hace con la victoria en 2012, con un programa profundamente conservador, enfrentado al nacionalismo catalán (rechazo del Estatut Catalán por el tribunal Supremo), tradicionalista y un partido y unas instituciones claramente afectadas por la corrupción (abdicación de Juan Carlos en su hijo Felipe tras varios escándalos, financiación irregular del PP en el caso Gürtel, además de los casos Matas, Camps, Ignacio González, etc, casos ERE del PSOE en Andalucía….).

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17 noviembre, 2014

Podcasts del Tema 2 de Historia de España.

Filed under: Uncategorized — rafaelcastell @ 1:12 pm

Os dejo dos podcasts sobre el fin del Antiguo Régimen en España y la Constitución de Cádiz para refrescar un poco el tema.

La Crisis del Antiguo Régimen.

La Constitución de Cádiz.

Este reciente artículo de una revista digital sobre Fernando VII abarca todo el periodo y añade una visión amena sobre este tema.

Si el padre era tonto, el hijo era peor.

7 junio, 2014

Esquemas de los temas del Bloque I (siglo XIX) y posibles documentos

Filed under: 2º de Bachillerato,Historia de España — rafaelcastell @ 12:32 pm

TEMA 1. CARACTERÍSTICAS POLÍTICAS, ECONÓMICAS Y SOCIALES DEL ANTIGUO RÉGIMEN. LA POLÍTICA CENTRALIZADORA DE LOS BORBONES.

Habría que explicar las características fundamentales del Antiguo Régimen (sociedad estamental, la monarquía autoritaria de los Austrias y el desarrollo del Imperio Hispánico hasta el XVII, las bases económicas y mencionar la crisis del XVII) y explicar con profundidad los cambios que suponen la llegada de los Borbones (explicar de pasada Guerra de Sucesión), en especial la política de centralización, el Absolutismo, y las reformas sociales y económicas, en especial de Carlos III (Despotismo Ilustrado); no os enrolléis mucho hablando de la política exterior (mencionad los Pactos de Familia y punto).

Posibles Documentos:
.Los decretos de Nueva Planta (sobre todo, la abolición de los fueros de Aragón, Valencia, Cataluña…
.Mapa con la división de provincias o intendencias.
.Establecimiento de la Ley Sálica.
.Grabados o testimonios sobre el Motín de Esquilache.
.Reformas del Despotismo Ilustrado (Honorabilidad oficios, expulsión de los jesuitas, textos de Campomanes, Jovellanos u Olavide sobre el desarrollo económico y cultural…).
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4 junio, 2014

Tema 12. Transición y Democracia.

TEMA 12. EL PROCESO DE TRANSICIÓN A LA DEMOCRACIA Y LA CONSTITUCIÓN DE 1978. LOS GOBIERNOS DEMOCRÁTICOS (1979-2000).

1. Introducción. La crisis final del Tardofranquismo.

Llamamos Transición Política al proceso de desmantelamiento de la dictadura franquista y formación de un régimen democrático. Podemos datar su inicio en el momento de la muerte de Franco (1975), pero algunos especialistas remontan el comienzo de la Transición a la designación del rey Juan Carlos de Borbón como sucesor (1969) o al atentado contra el almirante Carrero Blanco (1973), mano derecha de Franco. (more…)

1 junio, 2014

Filed under: 2º de Bachillerato,Edad Contemporánea,Historia,Historia de España — rafaelcastell @ 9:17 pm

TEMA 11 LA CREACIÓN DEL ESTADO FRANQUISTA: FUNDAMENTOS IDEOLÓGICOS Y APOYOS SOCIALES.

1. Introducción. Los elementos fundamentales del régimen franquista.

El Franquismo puede ser entendido como el sistema dictatorial instaurado por Franco que dirige a España desde la Guerra Civil -1939- hasta su muerte y descomposición en 1975. Existen determinadas características que explican la naturaleza de este sistema y de este periodo histórico:
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21 octubre, 2013

Comentario de Texto Histórico. Discurso sobre el fomento de la industria popular.

Filed under: 2º de Bachillerato,Historia,Historia de España — rafaelcastell @ 4:56 pm

“Los medios de animar las fábricas bastas y finas son harto sencillos, pero requieren celo y personas que instruyan las gentes, además de ayudarlas con los auxilios necesarios.

I. En primer lugar, los Párrocos deben exhortar útilmente a sus feligreses, según la calidad del país y cosecha de sus materiales, a emplearse en la industria más análoga a él. Así lo hacen en algunas partes de Francia, y en Rusia han tomado este camino para hacer conocer al pueblo ignorante lo que le conviene. Es una obra de caridad tal instrucción, y antes de podérsela dar los Curas y demás Eclesiásticos, deben ellos mismos instruirse de estos principios y máximas nacionales. El pueblo los respeta por su carácter sacerdotal y les escuchará con mayor atención.

II. Los Caballeros y gentes acomodadas pueden auxiliar a sus renteros y en esta protección recogerán no corto fruto de sus tareas, porque venderán mejor sus frutos, crecerá la población y las tierras se cultivarán mejor. La riqueza es el sobrante de lo necesario para el sustento del pueblo. Si éste permanece ocioso y pobre, poca puede ser la riqueza de los nobles.

III. El establecimiento de Academias económicas y de agricultura para examinar el modo de promover estas industrias, traduciendo las mejores obras escritas en este género fuera de España, puede hacer familiares los más importantes descubrimientos. Francisco Home en sus Principios de agricultura y vegetación conoce que la agricultura y las artes necesitan sociedades políticas que las fomenten y cuiden de su enseñanza y perfección, como las mismas ciencias, y aconsejaba se erigiese en Edimburgo un cuerpo especialmente destinado a su protección y auxilio para la Escocia.

IV. Los fondos de Cofradías, limosnas para dotes y obras pías para pobres indefinidas, pueden en mucha parte emplearse en fomentar la enseñanza de estas industrias y dar premios o dotes a las personas que se aventajaren en ellas.

Entre la clase de necesitados, es más acreedor a esta limosna y auxilio el pobre que se aplica a la industria y se hace útil a la sociedad. Cualquier otra inversión de este piadoso fondo para alimentar holgazanes voluntarios no sería tan conforme a los cánones, ni de tanto provecho al Estado.”

Pedro Rodríguez, Conde de Campomanes, 1774.

 

Este texto pertenece a la obra “Discurso sobre el fomento de la industria popular”, y fue escrito por el Conde de Campomanes, ministro de Carlos III y notable representante de la Ilustración en España.

Se trata de un texto de carácter económico y social, y constituye una fuente primaria para el estudio de la historia. En este texto Campomanes resume algunas de las medidas que deberían llevarse a cabo para mejorar y fomentar la artesanía en España, siguiendo los modelos de desarrollo de Inglaterra o Francia. Este texto se dirige al conjunto de ciudadanos españoles, aunque el fragmento que nos atañe está especialmente dirigido a los sectores privilegiados de la sociedad española: clero y nobleza.

En este fragmento podemos observar dos partes fundamentales que inciden, cada una, en uno de los aspectos fundamentales del pensamiento ilustrado. En el primer fragmento podemos ver cómo se dirige el clero y, siguiendo los ejemplos de Francia o Rusia, se exhorta al clero a que incentive y eduque a los feligreses de cada pueblo para que se emplee en el trabajo artesanal. El objetivo de Campomanes está en conseguir que el clero pueda enseñar y educar profesionalmente a los habitantes de cada zona. Campomanes recomienda al clero que tome iniciativa en la educación profesional de los españoles con el objetivo de mejorar la economía.

En el segundo fragmento Campomanes se dirige a la nobleza y les exhorta a que ayuden a sus renteros (a los campesinos arrendatarios de sus tierras) cobrándoles menos impuestos. De esta manera, los campesinos, que viven en la mayoría de los casos bajo el nivel de subsistencia, “podrán vender mejor sus frutos”, desarrollando el conjunto de la economía, permitiendo mejorar otros sectores como la artesanía y el comercio. Si la nobleza no explotara con tantos impuestos a los campesinos, el desarrollo económico general también acabaría mejorando la capacidad adquisitiva de los nobles.

¿Qué ideas creéis que desarrolla Campomanes en los puntos III y IV?

Carlos III y la Ilustración en España

Filed under: Uncategorized — rafaelcastell @ 4:31 pm
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El Reformismo de Felipe V y los Decretos de Nueva Planta

Filed under: 2º de Bachillerato,Historia,Historia de España — rafaelcastell @ 4:21 pm

Con la llegada del nuevo siglo una nueva dinastía, los Borbones, se hace con el poder en los reinos hispánicos. La muerte sin sucesor de Carlos II originaría un conflicto a nivel internacional entre los dos candidatos al trono: Felipe de Borbón, nieto del rey francés Luis XIV, apoyado por Castilla y Navarra y por Francia, y el Archiduque Carlos de Habsburgo, apoyado por Aragón, Cataluña, Valencia y Baleares, así como por una alianza de potencias internacionales entre las que se cuenta Inglaterra, Austria y Holanda. Finalmente, el acceso del Archiduque Carlos al cargo imperial y el consiguiente fin del apoyo inglés al bando de Carlos, así como las victorias militares (Almansa, Villaviciosa,…) decidieron el triunfo de Felipe de Borbón, que inició un periodo de reformas y transformaciones de un Estado ruinoso y gravemente afectado por la crisis del siglo XVII, y que después del Tratado de Utrecht (1713), perdía todas sus posesiones europeas y era considerada una potencia menor, a la sombra de Inglaterra, Francia u Holanda.

 

El nuevo rey trajo consigo el modelo político absolutista, implantado con notable éxito en la Francia de su abuelo Luis XIV, y caracterizado por el ejercicio de un poder absoluto e ilimitado, en el que la figura del rey concentraba todos los poderes (legislativo, judicial y ejecutivo) y centralizaba y unificaba la administración de sus territorios. Esto aporta notables diferencias con el reinado de los Habsburgo, que permitían un mayor peso de la Iglesia o los nobles en el ejercicio del poder, así como una mayor autonomía de los distintos reinos que conformaban su dominio, -a pesar de que ya en el siglo XVII se plantearon determinadas reformas como la del Conde Duque de Olivares (Unión de Armas) que finalmente fracasaron tras los levantamientos de 1640-. De este modo, en los reinos hispánicos de los Austrias, se mantuvieron instituciones independientes y peculiares en cada reino (virreinatos, Cortes, consejos,…) así como una notable diversidad legislativa (fueros) y fiscal. Eso causaba que Castilla, el reino con diferencia más poderoso al inicio del periodo moderno, hubiese aportado más impuestos y milicias a la política de los Austrias, y hubiese por tanto sufrido de manera más notable el desgaste del fracaso de la política exterior de los Austrias y de la Crisis del siglo XVII.

Cuando Felipe V asciende al trono y vence la resistencia que se mantenía en Cataluña y Baleares (1714,1715) desarrolla rápidamente una serie de medidas para facilitar esa centralización del poder y unificación de los territorios. Los Decretos de Nueva Planta (Valencia 1707, Aragón 1711, Mallorca 1715 y Cataluña 1716) impusieron la asimilación de todos los reinos -salvo Navarra y País Vasco, que mantendrán sus fueros- a la organización político-administrativa de Castilla, eliminando las cortes de los distintos territorios, integrándolas en las Cortes de Castilla, que pasaron a convertirse así en las Cortes de España, unificando las leyes y eliminando los fueros antiguos y dejando el poder judicial en manos del rey, y suprimiendo los antiguos privilegios fiscales y militares de los reinos de Aragón, e imponiendo la autoridad absoluta del monarca en todo el territorio. El texto que nos atañe, es un fragmento de esos Decretos de Nueva Planta,  en concreto los que suprimen los fueros de Aragón y Valencia, en 1707, aún durante la Guerra de Sucesión. Se trata de un texto de tipo jurídico-político, promulgado por el rey Felipe V, y que puede ser considerado como fuente primaria para el estudio de la historia. En este texto se cuenta cómo el rey suprime los fueros y privilegios de Aragón y Valencia, algo que también afectaría más adelante a Cataluña y Mallorca, al haber faltado éstos “al juramento de fidelidad”. El rey aprovechó la derrota de los territorios que habían apoyado al bando carlista para imponer sus medidas centralizadoras, tal y como Olivares había recomendado al rey Felipe IV años atrás “hacer que se ocasione un tumulto popular grande y con este pretexto (…) como por nueva conquista, asentar y disponer las leyes en conformidad con las de Castilla”.  De este modo, las distintas leyes, normas y principios se asimilarían al del reino de Castilla, lo que prácticamente acaba con la diversidad de los distintos reinos hispánicos y aborda la problemática  construcción de España a imagen y semejanza de Castilla. A su vez, el texto manifiesta el modelo de gobierno absolutista, en el que la figura del rey concentra y unifica el poder en su persona y es el único depositario de la Soberanía (“uno de los atributos de la Soberanía es la imposición y derogación de leyes”): el rey es el único soberano, el poder reside únicamente en él y legislativo, ejecutivo y judicial son simples caras de la misma moneda.

Los Decretos de Nueva Planta impusieron un modelo absolutista que permitió el desarrollo de las reformas borbónicas. Felipe V acometió reformas en la administración: sustitución de los virreyes por capitanes generales, audiencias en cada capital con jueces elegidos por designación real, división en provincias y capitanías generales -a imitación del modelo de Departamentos francés-, así como introducción de los intendentes, altos funcionarios elegidos por el rey, en 1718 para cada provincia, con notables atribuciones fiscales, ejecutivas y económicas y los corregidores en las grandes ciudades.  Todas estas medidas buscaban un objetivo fundamental: unificar y centralizar el poder en manos del rey eliminando la antigua diversidad legal y administrativa. A su vez, para desarrollar las políticas nacionales, se fue reduciendo el poder de los antiguos Consejos y se incentivó el poder de las Secretarías, precedente de los ministerios, con personas de total confianza del rey en estas responsabilidades y que sólo respondían ante él. Por otro lado, Felipe V abordó dos reformas fundamentales, ya apuntadas en el proyecto de Olivares. Por un lado una profunda modernización del ejército, introduciendo el reclutamiento obligatorio por sorteo de uno de cada cinco hombres en edad militar, afectando este reclutamiento también a los territorios del antiguo reino de Aragón, que anteriormente no tenía obligación de combatir en el ejército si la guerra no ponía en peligro su propio territorio. Por otro, una reforma notable de la Hacienda, para tratar de evitar las bancarrotas del Estado que supusieron una pesadilla en el siglo XVII. Se trataba de aumentar los ingresos, a pesar de seguir respetando las exenciones fiscales del clero y la nobleza, que no vieron afectados sus privilegios en Castilla. Este aumento de la recaudación fiscal se consiguió desarrollando y unificando los impuestos en el antiguo reino de Aragón, implantando el equivalente y la talla en Valencia, la única contribución en Aragón y el catastro en Cataluña. Este modelo fiscal era notablemente más exitoso y menos perjudicial para el conjunto de la población, por lo que posteriormente el marqués de Ensenada intentó extenderlo al resto de España, sin éxito debido a la oposición de los privilegiados.

En el plano cultural, las reformas de Felipe V trataron de desarrollar las Academias estatales, siguiendo el modelo francés, para tratar de mejorar el paupérrimo nivel cultural y científico de España (Real Academia de la Lengua Española, Real Academia de Nobles Artes de San Fernando, etc).

Como conclusión, podemos señalar que con la llegada de los borbones y la Guerra de Sucesión, se proceden a unificar y centralizar los reinos hispánicos, a imagen y semejanza de Castilla, procediéndose a la construcción de un Estado centralizado que afronta determinadas reformas pero sin romper con el antiguo Régimen y los profundos privilegios de los grupos dominantes (nobleza y clero).           

14 octubre, 2013

La Crisis del Siglo XVII

Composición: La crisis del Siglo XVII. Explica el desarrollo y las causas de la crisis. Analice y justifique la relación de dicha crisis con estos documentos.

Documento 1. “Un hombre ha de mantenerse, pagar al señor del dominio, pagar las rentas, los diezmos al clero, los censos reales (…)”. Memorial de Martín González de Cellorigo, 1600.

Documento 2. “inglaterra y Holanda han ganado durante el periodo de tregua (….). Informe del Conde de Gondomar al rey Felipe III, 1619.

La Edad Moderna se inicia en la Península Ibérica con el reinado de Carlos I de Habsburgo y el descubrimiento y la colonización de los territorios americanos. Durante el siglo XVI, los distintos reinos de Carlos I lo convierten en el rey más poderoso de la época, y la llegada continua de metal proveniente de América, convierten a Castilla en el reino más rico del momento, permitiendo así desarrollar la política imperial de Carlos de Habsburgo, que domina de forma efectiva gran parte de Europa e interviene en numerosas batallas y guerras en defensa de su concepción de “imperio Cristiano”. Sin embargo, la potencia de los reinos hispánicos degeneraría rápidamente en un proceso de decadencia económica, social, política y cultural, manifestada claramente en la crisis del siglo XVII y el reinado de los llamados “Austrias menores” (Felipe III, Felipe IV y Carlos II), pero cuyas causas ya eran palpables durante los reinados de Carlos I y Felipe II. Esta crisis, que llevará a los reinos hispánicos de pasar a ser considerados como las mayores potencias militares y políticas de la época a una situación de franca decadencia interior e internacional en un lapso de tiempo de menos de 100 años, tendrá consecuencias que llegarán hasta la época contemporánea, pues los territorios hispánicos perderán el tren del desarrollo económico, social y cultural que alcanzará a otros países que se incorporarán más rápido a la industrialización. Como señalaba el profesor Domínguez Ortiz, España será un “gigante con pies de barro”. Las causas de este proceso son múltiples y variadas, entre las que tenemos que contar:

Causas Demográficas. Si bien el siglo XVII es un siglo de escaso avance demográfico en toda Europa, es un auténtico desastre para los reinos hispánicos y sobretodo para Castilla, que pierde según varias estimaciones hasta 1 millón de habitantes sobre una población total de 8 millones, lo que supone una auténtica catástrofe. La emigración a América de personas jóvenes perjudicó notablemente al crecimiento de Castilla, pero fueron sobretodo las epidemias, como la terrible peste de 1647 y 1649, que devastó Sevilla, -llegando ésta a perder más del 40% de su población- y que causó enormes mortandades en toda la Península, que atacaban a una población ya de por sí subalimentada y sin prácticamente ningún tipo de asistencia médica, y que se sucedieron de forma terrible durante el siglo XVII, y las numerosas crisis de subsistencia, provocadas por las malas cosechas, que causaban terroríficas hambrunas y que fueron también constantes a lo largo del siglo XVII, las que de forma más trágica afectaron al descenso de la población. A su vez, la expulsión de los moriscos, ordenada por Felipe III, supuso la salida forzosa de unas 300.000 personas, lo que agravó el desarrollo agrícola de numerosas zonas, especialmente en Valencia y Aragón. El descenso de población es una muestra drástica del desastre del siglo XVII, y ,a su vez, un obstáculo más para el desarrollo económico y social de España, pues supone un notable descenso de fuerzas y capacidad productiva, lo cual también se traduce en un negativo efecto económico. 

Causas económicas y sociales. Sin embargo, si la cita de Domínguez Ortiz ha llegado a convertirse en célebre, se debía fundamentalmente a que las bases de ese gigante que era la monarquía de los Austrias, la economía, jamaś estuvo preparada para afrontar los enormes retos que conllevaron la política de los Habsburgo en la Edad Moderna, y los distintos reinos acabaron empobrecidos y agotados, incapaces de desarrollar los quiméricos proyectos de Carlos I y Felipe II. Una causa clave de este proceso de empobrecimiento económico lo encontramos en el primer documento. Se trata de un texto escrito por un arbitrista, un pensador económico y social de la época que proponía diversas medidas al rey, fuente primaria para el estudio de la historia. Es un texto de carácter económico y social, escrito por el arbitrista Martín González de Cellorigo en 1600, año en el cual ya se han manifestado determinados elementos de la crisis económica pero en el que todavía se le podía haber puesto cierta solución. Este memorial, dirigido al rey Felipe III, explica varios problemas que afectan a la economía y la sociedad de los reinos hispánicos; en concreto, este texto hace referencia al desorbitado conjunto de impuestos a los que deben hacer frente las clases productivas (artesanos, campesinos, comerciantes,…). Las personas del pueblo llano debían pagar distintos impuestos a numerosos grupos distintos “al señor del dominio, las rentas, el diezmo al clero, los censos reales“, muchos de los cuales (clero y nobleza) no producían riqueza alguna y vivían de las rentas cobradas a los grupos productivos. El memorial advierte que la proporción entre las personas productivas y las que no producen es cada vez mayor -la proporción de uno a treinta es ciertamente exagerada, pero sí es muestra de que en este momento, los grupos sociales improductivos aumentan su porcentaje y peso en la sociedad-. Los distintos cuerpos del clero suponían un alucinante 10% en el conjunto de la población, algo muy alejado del porcentaje del clero en la gran mayoría de países europeos; los hidalgos y los nobles constituían a su vez otro notable porcentaje de la población, y, para colmo, muchos campesinos, para evitar afrontar tantos impuestos, dejaban de trabajar y huían a la ciudad para vivir de la beneficencia y convertirse en pícaros o mendigos -figura muy prolija en la literatura de la época-, o como señala el memorial de Cellorigo “se pierde el labrador“. Además, se producirá un constante aumento de impuestos por parte de los distintos reyes para llevar a cabo la costosa política exterior de los Austrias, especialmente en Castilla. Este enorme peso fiscal ahogará el consumo de los grupos productivos, lo que impedirá el crecimiento comercial e incluso provocará el empobrecimiento de los sectores artesanales bajomedievales, y mantendrá un elevado porcentaje de grupos improductivos, nobleza y clero, que lastrarán el desarrollo de los reinos hispánicos.

Por otro lado, este aumento de los impuestos no podrá hacer frente a las sucesivas bancarrotas que afectarán a la monarquía desde el reinado de Felipe II, y que afectarán de forma muy negativa al conjunto de la economía y aumentarán los intereses que el Estado tendría que pagar a los banqueros extranjeros. Es hacia el exterior, más concretamente hacia Alemania, Italia y, sobretodo, Inglaterra y Holanda, hacia donde se desvía la riqueza que entra en Castilla proveniente de América. El documento 2, también fuente primaria para el estudio de la historia, y que forma parte de un informe de tipo social y económico redactado en 1619 para el rey Felipe III por el Conde de Gondomar, hace referencia a este desarrollo que obtienen especialmente Inglaterra y Holanda a costa de los reinos hispánicos. Es a partir del siglo XVII cuando ya se hace notorio que estos reinos se han beneficiado enormemente de la entrada de plata en Castilla, que a su vez, ha empobrecido a los reinos hispánicos, causando una notable revolución de los precios, que afectó negativamente a los sectores productivos de Castilla. Son Inglaterra y Holanda quienes han mantenido y aumentado su tejido productivo, en concreto de lana, que es a lo que hace referencia el texto, mientras que los sectores laneros y pañeros de Castilla, florecientes en los siglos XIII al XV, no han podido competir con los productos holandeses e ingleses, por lo que acabarán languideciendo y desapareciendo en los siglos XVI y XVII, provocando la despoblación del norte de Castilla y de ciudades antes ricas, como Segovia, Palencia, Burgos o Toledo. Esta crisis de la artesanía castellana -“que nos hace ociosos“-, venía provocada por la preferencia de una política comercial librecambista, notable ya en la época de Carlos I, que beneficiaba a la Mesta, cuyo objetivo era sacar la materia prima, lana, sin transformar, y perjudicaba a los artesanos castellanos. Este conflicto es una de las causas del movimiento o revuelta de las Comunidades, que finalmente acabó con la derrota de los grupos urbanos y el triunfo de una alianza entre el rey Carlos I y la alta nobleza castellana, organizada económicamente en la Mesta. El empobrecimiento y desmantelamiento de la artesanía y el comercio interior, en beneficio de productores extranjeros, es sin duda alguna, una de las causas más notables del proceso de crisis del siglo XVII.

Causas políticas y culturales. A su vez el siglo XVII vino acompañado por la dirección de unos reyes incapaces, que comúnmente se conocen por el nombre de Austrias Menores, que no supieron afrontar la compleja situación de crisis que afectaba a los reinos hispánicos. En muchos casos la corrupción, como con Felipe III y sus omnipotentes validos, como el Duque de Lerma o el de Osuna, campaba a sus anchas, y se inculcó una cultura de desprecio del trabajo y valoración del título, que afectó muy negativamente al desarrollo económico. 

 

 

5 noviembre, 2012

Consecuencias de la Revolución Francesa

El periodo revolucionario, que comienza con la formación de la Asamblea Constituyente y finaliza con la llegada de Napoleón al poder, supone una considerable sucesión de conflictos –militares, políticos, etc..-, y transformaciones –algunas meramente simbólicas, como el nuevo calendario, otras de más trascendencia, como la eliminación de los derechos señoriales en el campo, la ejecución de la familia real o las diferentes constituciones y proyectos legislativos (incluso el actual sistema de medidas y pesos surge de las transformaciones de la Revolución)- que alterarán enormemente el panorama político y social de la época.

Si bien, nadie puede negar la trascendencia de esas transformaciones, no hay aún uniformidad historiográfica a la hora de juzgar los efectos de esa Revolución. Hay personas que interpretan de forma positiva los resultados de esa Revolución, a pesar de la violencia existente –el escritor norteamericano Mark Twain justificaba la violencia revolucionaria con la siguiente sentencia extraída de “Un yanqui en la corte del Rey Arturo”:
“Había dos “reinos del Terror” (…); uno provocó crímenes con acalorada pasión, el otro con despiadada sangre fría; uno duró unos cuantos meses; el otro había durado mil años; uno causó la muerte de 10.000 personas, el otro de 100 millones; pero nos estremecemos por los horrores del menor de los Terrores”.
Por otro lado, siempre ha existido, todavía hoy, una corriente negativa de opinión contra la Revolución, desde el inglés contemporáneo de la revolución Burke, hasta historiadores actuales, pasando por las luminarias del pensamiento de la Restauración – Chateaubriand, De Maistre, Bonald-. El recientemente desaparecido historiador francés Pierre Chaunu señalaba en una entrevista:
P- Pero (la Revolución) ha sido en todo caso un acontecimiento que ha cambiado la historia.
R- Cierto, como la peste negra de 1348, pero nadie la celebra. A un periodista alemán le pregunté: ¿por qué ustedes alemanes no celebran el nacimiento de Hitler? Él se sobresaltó sobre la silla. ¿Pero no es quizás la misma cosa? (…) Pero fue una colosal destrucción de inteligencias y riquezas. (…) Robo, mentira y crimen, ésta es la verdadera trilogía de la Revolución, que puso a hierro y fuego a Europa.

El historiador François Furet, desde un punto de vista más moderado, señalaba que las consecuencias de la Revolución no habían sido precisamente positivas, pues hasta bien entrado el siglo XIX, la sociedad y la economía francesa siguieron prácticamente igual que bajo el Antiguo Régimen, y que las transformaciones que verdaderamente pusieron a Francia en la senda del desarrollo económico e industrial se dieron bajo la moderada revolución de 1830, de dominio exclusivamente burgués.
Pero, en general, las opiniones de la mayor parte de los historiadores actuales -desde los clásicos Soboul, Lefebvre, Rudé o Hobsbawm, hasta McPhee, Vovelle o Gauthier- son relativamente favorables a la Revolución, o, al menos, inciden en señalar transformaciones trascendentales fruto de la actividad revolucionaria.
Si bien la economía no sufrió una transformación tan radical como la de Inglaterra en esta época –donde surge la Revolución Industrial- y el desarrollo económico se concentra en los años posteriores a la revolución de 1830, autores como Fontana señalan que las transformaciones en el campo, donde a raíz de la revolución se generalizó una agricultura de pequeños y medianos agricultores libres, lo que aseguró un crecimiento pausado pero seguro de todos los sectores (industria, servicios,…).
En cuanto a la sociedad francesa, aunque mantuvo durante algunos años su organización estamental (los nobles exiliados regresan con Napoleón), ésta estaba ya herida de muerte, y jamás volvió a recuperar la fuerza anterior a 1789. El funcionariado y el ejército se abren a todos los ciudadanos. La alta burguesía se irá progresivamente haciendo más fuerte en Francia -especialmente con el régimen de Luis Felipe de Orleans en 1830-. A su vez, se impone la distinción social establecida por nivel económico más que por nacimiento.
Por otro lado, el feminismo y la lucha de las mujeres por la igualdad de derechos tienen en la Revolución un episodio importante. Por un lado, la lucha teórica, con Olympia de Gouges y su Declaración de los Derechos de la Mujer; por otro, con la participación de las mujeres en la vida política de la Revolución, fundamental en el transcurso de la misma.
En cuanto a la vida política, las alteraciones son, lógicamente, radicales. La monarquía francesa ya jamás recuperó el hálito de prestigio y poder que tenía hasta finales del siglo XVIII. Las restauraciones posteriores (Luis XVIII, Carlos X) duraron poco y los defensores de la monarquía parlamentaria (donde el rey está bajo la ley) o el republicanismo serán mayoría en Francia. El Absolutismo había muerto en Francia y le quedaba poco en el resto de Europa. El concepto de “nación” como unión de ciudadanos -no súbditos- libres e iguales nace fruto de la Revolución, y esta idea se extenderá por toda Europa gracias a las conquistas de Napoleón.
La participación ciudadana en la política ya tampoco volverá a ser la misma. La revolución movilizó -a favor y en contra- a la práctica totalidad de la sociedad francesa. Si bien antes la población protestaba y se rebelaba contra el poder en periodos de hambre y crisis, ahora participará de manera más consciente en la vida política francesa, y el sufragio irá aumentando progresivamente hasta establecerse el sufragio universal masculino en 1848.
Y el impacto de las Declaraciones de Derechos y las Constituciones se extenderá por todo el planeta, siendo el más claro precedente de la actual Declaración de Derechos del Hombre. La idea de la igualdad entre los hombres se propagaría rápidamente. En la misma década de 1790, este principio de igualdad alumbraría la rebelión de esclavos dirigida por Toussaint L’Ouverture, exitosa en Haití.

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