Diario de clase de sociales

14 octubre, 2013

La Crisis del Siglo XVII


Composición: La crisis del Siglo XVII. Explica el desarrollo y las causas de la crisis. Analice y justifique la relación de dicha crisis con estos documentos.

Documento 1. “Un hombre ha de mantenerse, pagar al señor del dominio, pagar las rentas, los diezmos al clero, los censos reales (…)”. Memorial de Martín González de Cellorigo, 1600.

Documento 2. “inglaterra y Holanda han ganado durante el periodo de tregua (….). Informe del Conde de Gondomar al rey Felipe III, 1619.

La Edad Moderna se inicia en la Península Ibérica con el reinado de Carlos I de Habsburgo y el descubrimiento y la colonización de los territorios americanos. Durante el siglo XVI, los distintos reinos de Carlos I lo convierten en el rey más poderoso de la época, y la llegada continua de metal proveniente de América, convierten a Castilla en el reino más rico del momento, permitiendo así desarrollar la política imperial de Carlos de Habsburgo, que domina de forma efectiva gran parte de Europa e interviene en numerosas batallas y guerras en defensa de su concepción de “imperio Cristiano”. Sin embargo, la potencia de los reinos hispánicos degeneraría rápidamente en un proceso de decadencia económica, social, política y cultural, manifestada claramente en la crisis del siglo XVII y el reinado de los llamados “Austrias menores” (Felipe III, Felipe IV y Carlos II), pero cuyas causas ya eran palpables durante los reinados de Carlos I y Felipe II. Esta crisis, que llevará a los reinos hispánicos de pasar a ser considerados como las mayores potencias militares y políticas de la época a una situación de franca decadencia interior e internacional en un lapso de tiempo de menos de 100 años, tendrá consecuencias que llegarán hasta la época contemporánea, pues los territorios hispánicos perderán el tren del desarrollo económico, social y cultural que alcanzará a otros países que se incorporarán más rápido a la industrialización. Como señalaba el profesor Domínguez Ortiz, España será un “gigante con pies de barro”. Las causas de este proceso son múltiples y variadas, entre las que tenemos que contar:

Causas Demográficas. Si bien el siglo XVII es un siglo de escaso avance demográfico en toda Europa, es un auténtico desastre para los reinos hispánicos y sobretodo para Castilla, que pierde según varias estimaciones hasta 1 millón de habitantes sobre una población total de 8 millones, lo que supone una auténtica catástrofe. La emigración a América de personas jóvenes perjudicó notablemente al crecimiento de Castilla, pero fueron sobretodo las epidemias, como la terrible peste de 1647 y 1649, que devastó Sevilla, -llegando ésta a perder más del 40% de su población- y que causó enormes mortandades en toda la Península, que atacaban a una población ya de por sí subalimentada y sin prácticamente ningún tipo de asistencia médica, y que se sucedieron de forma terrible durante el siglo XVII, y las numerosas crisis de subsistencia, provocadas por las malas cosechas, que causaban terroríficas hambrunas y que fueron también constantes a lo largo del siglo XVII, las que de forma más trágica afectaron al descenso de la población. A su vez, la expulsión de los moriscos, ordenada por Felipe III, supuso la salida forzosa de unas 300.000 personas, lo que agravó el desarrollo agrícola de numerosas zonas, especialmente en Valencia y Aragón. El descenso de población es una muestra drástica del desastre del siglo XVII, y ,a su vez, un obstáculo más para el desarrollo económico y social de España, pues supone un notable descenso de fuerzas y capacidad productiva, lo cual también se traduce en un negativo efecto económico. 

Causas económicas y sociales. Sin embargo, si la cita de Domínguez Ortiz ha llegado a convertirse en célebre, se debía fundamentalmente a que las bases de ese gigante que era la monarquía de los Austrias, la economía, jamaś estuvo preparada para afrontar los enormes retos que conllevaron la política de los Habsburgo en la Edad Moderna, y los distintos reinos acabaron empobrecidos y agotados, incapaces de desarrollar los quiméricos proyectos de Carlos I y Felipe II. Una causa clave de este proceso de empobrecimiento económico lo encontramos en el primer documento. Se trata de un texto escrito por un arbitrista, un pensador económico y social de la época que proponía diversas medidas al rey, fuente primaria para el estudio de la historia. Es un texto de carácter económico y social, escrito por el arbitrista Martín González de Cellorigo en 1600, año en el cual ya se han manifestado determinados elementos de la crisis económica pero en el que todavía se le podía haber puesto cierta solución. Este memorial, dirigido al rey Felipe III, explica varios problemas que afectan a la economía y la sociedad de los reinos hispánicos; en concreto, este texto hace referencia al desorbitado conjunto de impuestos a los que deben hacer frente las clases productivas (artesanos, campesinos, comerciantes,…). Las personas del pueblo llano debían pagar distintos impuestos a numerosos grupos distintos “al señor del dominio, las rentas, el diezmo al clero, los censos reales“, muchos de los cuales (clero y nobleza) no producían riqueza alguna y vivían de las rentas cobradas a los grupos productivos. El memorial advierte que la proporción entre las personas productivas y las que no producen es cada vez mayor -la proporción de uno a treinta es ciertamente exagerada, pero sí es muestra de que en este momento, los grupos sociales improductivos aumentan su porcentaje y peso en la sociedad-. Los distintos cuerpos del clero suponían un alucinante 10% en el conjunto de la población, algo muy alejado del porcentaje del clero en la gran mayoría de países europeos; los hidalgos y los nobles constituían a su vez otro notable porcentaje de la población, y, para colmo, muchos campesinos, para evitar afrontar tantos impuestos, dejaban de trabajar y huían a la ciudad para vivir de la beneficencia y convertirse en pícaros o mendigos -figura muy prolija en la literatura de la época-, o como señala el memorial de Cellorigo “se pierde el labrador“. Además, se producirá un constante aumento de impuestos por parte de los distintos reyes para llevar a cabo la costosa política exterior de los Austrias, especialmente en Castilla. Este enorme peso fiscal ahogará el consumo de los grupos productivos, lo que impedirá el crecimiento comercial e incluso provocará el empobrecimiento de los sectores artesanales bajomedievales, y mantendrá un elevado porcentaje de grupos improductivos, nobleza y clero, que lastrarán el desarrollo de los reinos hispánicos.

Por otro lado, este aumento de los impuestos no podrá hacer frente a las sucesivas bancarrotas que afectarán a la monarquía desde el reinado de Felipe II, y que afectarán de forma muy negativa al conjunto de la economía y aumentarán los intereses que el Estado tendría que pagar a los banqueros extranjeros. Es hacia el exterior, más concretamente hacia Alemania, Italia y, sobretodo, Inglaterra y Holanda, hacia donde se desvía la riqueza que entra en Castilla proveniente de América. El documento 2, también fuente primaria para el estudio de la historia, y que forma parte de un informe de tipo social y económico redactado en 1619 para el rey Felipe III por el Conde de Gondomar, hace referencia a este desarrollo que obtienen especialmente Inglaterra y Holanda a costa de los reinos hispánicos. Es a partir del siglo XVII cuando ya se hace notorio que estos reinos se han beneficiado enormemente de la entrada de plata en Castilla, que a su vez, ha empobrecido a los reinos hispánicos, causando una notable revolución de los precios, que afectó negativamente a los sectores productivos de Castilla. Son Inglaterra y Holanda quienes han mantenido y aumentado su tejido productivo, en concreto de lana, que es a lo que hace referencia el texto, mientras que los sectores laneros y pañeros de Castilla, florecientes en los siglos XIII al XV, no han podido competir con los productos holandeses e ingleses, por lo que acabarán languideciendo y desapareciendo en los siglos XVI y XVII, provocando la despoblación del norte de Castilla y de ciudades antes ricas, como Segovia, Palencia, Burgos o Toledo. Esta crisis de la artesanía castellana -“que nos hace ociosos“-, venía provocada por la preferencia de una política comercial librecambista, notable ya en la época de Carlos I, que beneficiaba a la Mesta, cuyo objetivo era sacar la materia prima, lana, sin transformar, y perjudicaba a los artesanos castellanos. Este conflicto es una de las causas del movimiento o revuelta de las Comunidades, que finalmente acabó con la derrota de los grupos urbanos y el triunfo de una alianza entre el rey Carlos I y la alta nobleza castellana, organizada económicamente en la Mesta. El empobrecimiento y desmantelamiento de la artesanía y el comercio interior, en beneficio de productores extranjeros, es sin duda alguna, una de las causas más notables del proceso de crisis del siglo XVII.

Causas políticas y culturales. A su vez el siglo XVII vino acompañado por la dirección de unos reyes incapaces, que comúnmente se conocen por el nombre de Austrias Menores, que no supieron afrontar la compleja situación de crisis que afectaba a los reinos hispánicos. En muchos casos la corrupción, como con Felipe III y sus omnipotentes validos, como el Duque de Lerma o el de Osuna, campaba a sus anchas, y se inculcó una cultura de desprecio del trabajo y valoración del título, que afectó muy negativamente al desarrollo económico. 

 

 

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