Diario de clase de sociales

1 junio, 2014

Filed under: 2º de Bachillerato,Edad Contemporánea,Historia,Historia de España — rafaelcastell @ 9:17 pm

TEMA 11 LA CREACIÓN DEL ESTADO FRANQUISTA: FUNDAMENTOS IDEOLÓGICOS Y APOYOS SOCIALES.

1. Introducción. Los elementos fundamentales del régimen franquista.

El Franquismo puede ser entendido como el sistema dictatorial instaurado por Franco que dirige a España desde la Guerra Civil -1939- hasta su muerte y descomposición en 1975. Existen determinadas características que explican la naturaleza de este sistema y de este periodo histórico:

a. Caudillismo. Ya durante la Guerra Civil (recordad que José Antonio Primo de Rivera y los generales Mola y Sanjurjo mueren durante el conflicto), el general Franco se convierte en el único e incontestable líder político y militar del bando Nacional. Una vez vencida la guerra, Franco acumulará todos los poderes en una dictadura personalista (Jefe de Estado, Presidente de Gobierno, Generalísmo de los ejércitos, jefe nacional del Partido Único…). Todos los poderes (político, militar, legislativo, judicial…) están concentrados en él.
De ahí que el sistema esté en gran parte determinado por sus opiniones e ideas políticas. Franco, al contrario que Hitler por ejemplo, no se mantendrá fiel a una determinada ideología, sino que sus opiniones e ideas cambiarán y mutarán dentro del espectro conservador, de ahí que su gobierno no tenga una naturaleza única y permanente, sino cambiante en función de las circunstancias. Según la situación política repartirá más o menos poder a cada una de las familias conservadoras que apoyaron el levantamiento (falangistas, monárquicos, carlistas, católicos, tecnócratas…); por eso algunos hablan claramente de “Dictadura Fascista” mostrando los primeros años del Régimen -claramente inspirados en la Italia de Mussolini- y otros hablen de “Dictablanda”, resaltando los años del Desarrollismo y de mayor “apertura” (limitada al fin y al cabo).
b. Tradicionalismo. ¿Y cuál es al fin y al cabo el corpus ideológico de Franco? Más que una ideología coherente y fija, el pensamiento político de Franco se determina por su rechazo al Liberalismo del siglo XIX, de la Democracia Republicana, del movimiento Obrero y los avances sociales del siglo XX (Feminismo, Libertades,…). Todas esas corrientes y movimientos forman parte de la Anti-España, ideas decadentes y corruptas que vienen de fuera (Francia, Gran Bretaña, Rusia, la “conspiración judeomasónica” -sic-) y que alejan a España de su posición como “faro de Occidente”, una visión inspirada en una mítica interpretación de la España medieval y el Imperio español: autárquica, corporativa, católica… El Catolicismo, entendido como algo consustancial e inseparable a la nación española y el Nacionalismo Centralista y conservador, acompañado de una represión de las lenguas periféricas (prohibidas en público) irán unidos en una visión providencialista de la Nación Española; España, en el mundo de Franco, tendrá una misión histórica: servir de guía espiritual y católico del mundo moderno.

c. Totalitarismo. La primera etapa franquista tiene una clara inspiración en la Italia de Mussolini: se prohíben partidos y sindicatos, se suprime la Constitución de 1931, así como todas las garantías individuales y colectivas, no hay separación de poderes ni igualdad jurídica ante la ley (existirán jurisdicciones especiales) ni libertades individuales (religión, opinión…), el Estado ejercerá un notable control sobre la Propaganda y la censura… En su lugar, un partido único, Falange de las JONS, que desde 1937 (Decreto de Unificación) es empleado para unificar y disciplinar las diversas familias conservadoras y antirrepublicanas. El partido único se divide en secciones, pretendiendo organizar al conjunto de la sociedad en una ideología única: Sección Femenina, -dirigida por Pilar Primo de Rivera-, Juventudes, Central Nacional Sindical (CNS), Sindicato Central Universitario (SEU). Este carácter totalitario se irá suavizando, especialmente tras la derrota del Eje en 1945, pero mantendrá algunos aspectos hasta el fin del régimen.

d. Represión. Desde el inicio del levantamiento y durante todo el periodo de la Dictadura se ejercerá una violencia indiscriminada contra republicanos, socialistas, comunistas, anarquistas, nacionalistas periféricos,… Se trata de una represión institucionalizada (50.000 fusilamientos después de acabar la guerra, más de 500.000 exiliados políticos, 260.000 presos políticos al finalizar el conflicto, muchos de ellos encerrados hasta la muerte en campos de concentración o realizando labores forzosas, represalias sobre mujeres y familiares de republicanos con la existencia de un agobiante clima de delaciones y sospechas, confiscación de patrimonio de republicanos u organizaciones del anterior sistema democrático, depuración de funcionarios y profesionales…). El objetivo de esta represión dirigida y planeada desde el inicio de la Guerra y mantenida mucho tiempo después, no es sólo vencer la guerra, sino, extirpar cualquier posible apoyo social al régimen anterior mediante la violencia y infundir el terror en la población buscando -y en gran parte, consiguiendo- despolitizar a los ciudadanos, es decir, alejarlos de cualquier reivindicación política o social -al fin y al cabo, entendidas por el régimen como ideas nocivas y corruptas introducidas por extranjeros o antiespañoles- .
En este sentido, la Ley de Responsabilidades Políticas de 1939, aplicada con carácter retroactivo y la posterior Ley de Represión del Comunismo y la Masonería, junto con el TOP (Tribunal de Orden Público) son los principales instrumentos “jurídicos” para ejercer tal represión.

En cuanto a los apoyos sociales y políticos del Régimen, hay que mencionar que las tres grandes burocracias o instrumentos que vertebrarán el Régimen serán la Iglesia Católica, que casi monopolizará la educación y ejercerá un notable control sobre la moralidad y la vida cotidiana, sobretodo hasta bien entrados los años 60, el Ejército, con atribuciones económicas y del que surgirán gran parte de los líderes del Régimen, y Falange, el partido único del que ya hemos hablado.
El Régimen contó desde el momento del levantamiento con el apoyo de la elite económica (terratenientes y burguesía urbana), perjudicados por el reformismo republicano, así como de pequeños propietarios del centro y el norte, algunas clases medias y los sectores populares más influidos por la Iglesia católica. Después del 59, el Régimen contó en parte con el apoyo de las nuevas “clases medias” y los nuevos funcionarios, surgidos al calor del Desarrollismo (aunque, repito, el principal apoyo social vino del miedo y la despolitización de una gran mayoría de la sociedad, perjudicada por el régimen pero incapaz en muchos casos de organizarse políticamente).
En cuanto a los apoyos exteriores, Franco contó al inicio con la inestimable ayuda de los regímenes dictatoriales de Alemania (Hitler), Italia (Mussolini) y Portugal (Salazar). Una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial, su régimen quedó internacionalmente aislado, pero la Guerra Fría y la lucha de EEUU contra la expansión comunista acudió en su ayuda. Desde 1947, EEUU y el Vaticano se convirtieron en sus principales valedores y aliados internacionales.

2. Fases del Régimen Franquista. 2.1. Los años 40: Autarquía y Represión.

Pocos meses después de finalizada la Guerra Civil comienza la Segunda Guerra Mundial. Aunque España se mantendrá oficialmente neutral, debido a las penosas condiciones del país tras el conflicto, el régimen de Franco colaborará con las potencias del Eje, ya sea con apoyos minerales (el Wolframio de Galicia, indispensable para sostener la maquinaria bélica alemana), estratégicos o directamente militares, como la División Azul, formada por voluntarios que luchaban junto a los nazis en la invasión de la URSS. Las exigencias desmesuradas de Franco a Hitler (Hendaya, 1940) y Mussolini (Bordighera, 1941) hacen fracasar la entrada oficial de España en la Segunda Guerra Mundial, lo que permitirá su superviviencia.
Esta fase inicial, que dura hasta el final del conflicto, coincide con la etapa más claramente fascista del régimen, con un papel preponderante de Falange y del cuñado de Franco, Serrano Suñer, admirador declarado de Hitler, en el gobierno. De esta primera época son leyes como el Fuero del Trabajo (1938), que crea el Sindicato Vertical, de clara inspiración mussoliniana, o la Ley Consultiva de Cortes (1942), que establece una especie de pseudo parlamento de procuradores, seleccionados entre los cargos con poder -ministros, líderes del Sindicato, obispos, rectores, alcaldes…- sin verdadero poder legislativo.
Tras la derrota del Eje (1945) se produce una reconfiguración del gobierno, limitándose el carácter fascista y ganando fuerza cargos de orientación católica en detrimento de Falange (a partir de este momento, Serrano Suñer abandona el gobierno y figuras católicas menos relacionadas con el falangismo como Martín Artajo o el almirante Carrero Blanco empiezan a desempeñar funciones muy importantes). El objetivo de estos cambios es buscar un acercamiento a EEUU y Gran Bretaña, para lo cual se afronta incluso una reforma del Estado. Se crean ahora tres nuevas leyes fundamentales, orientadas a suavizar el inicial carácter fascista de la dictadura y a crear un sistema más tolerable para EEUU y GB:
.El Fuero de los Españoles (1945), una especie de declaración de Derechos y Deberes de los españoles, pero no una verdadera Constitución.
.La Ley del Referéndum Nacional (1945), que permitía someter a consulta popular determinadas cuestiones. No hace falta señalar su resultado.
.Y, muy especialmente, la Ley de Sucesión (1947), que llenaba el vacío del carácter del régimen más allá de su líder único, y establecía a España como Monarquía, pudiendo designar Franco a su sucesor. Posteriormente, Franco elegirá a Juan Carlos de Borbón como su sucesor, saltando la elección de Juan de Borbón, que en esos momentos conspiraba en Gran Bretaña para ser repuesto como rey.
Evidentemente, estos años, de 1945 a 1947, son los de mayor aislamiento y acoso del franquismo. España es excluida del Plan Marshall, recibe una condena internacional de la ONU en 1946, se retiran los embajadores internacionales ese mismo año… Sin embargo, a partir del inicio de la Guerra Fría (1947) se produce una paulatina aceptación del Régimen por parte de Gran Bretaña y, especialmente, EEUU, al significarse el Franquismo como un posible aliado contra la expansión del Comunismo, así, EEUU se negará a imponer nuevas sanciones internacionales a partir de 1947.
En esta etapa, la economía viene marcada por un planteamiento autárquico e irreal, que prolonga la ruina de España tras la guerra. El Estado intervendrá en la economía mediante un control directo de los precios de numerosos productos (agrícolas, textiles,…) que motivarán la retirada de gran parte de la oferta del mercado oficial y la creación de un enorme mercado negro (estraperlo) (los productores preferirán ocultar su producción real y ofrecer su producto en el mercado negro, con mayores precios y lógicamente mayores beneficios). El resultado serán malas cosechas, empobrecimiento de los campesinos, formación de fortunas al calor del dinero negro, cartillas de racionamiento, hambre y niveles de crecimiento incluso inferiores a los del periodo anterior a la guerra.
La oposición, en su mayor parte, está desarticulada y dividida, con gobiernos y partidos republicanos y socialistas que luchan por ser reconocidos internacionalmente. La oposición más seria es la constituida por la lucha armada de guerrillas (maquis), dirigida por el PCE y especialmente fuerte en zonas de Andalucía, Asturias y los Pirineos (invasión fallida del Valle de Arán en 1946). Esta lucha de guerrillas se mantendrá hasta 1948.

2.2. Los Años 50 y 60. Apertura y Desarrollismo.

A partir de 1947, el acercamiento a EEUU se va haciendo más notable, y en 1951 se produce una nueva remodelación de gobierno que da más fuerza a políticos nacionalcatólicos (Carrero Blanco) y hasta a figuras menos autoritarias (Ruiz Jiménez).
1953 es el año clave para la supervivencia del Franquismo, con el reconocimiento internacional por parte de EEUU y el Vaticano. España es reconocida por EEUU a cambio del establecimiento de bases militares en territorio español (Morón, Rota, Torrejón y Zaragoza) y a cambio se recibe material bélico, ayuda económica y técnica. Con el Vaticano se firma un Concordato que obliga a mantener la confesionalidad del Estado y los privilegios de la Iglesia Católica. Poco a poco, el régimen Franquista es aceptado por los países occidentales y entra en los principales organismos internacionales (FAO 1951, ONU 1955, FMI 1958, GATT 1960…).
La situación económica seguía siendo muy difícil, pero la ayuda estadounidense permitió una cierta recuperación. Sin embargo, el aumento de la inflación, el mantenimiento de la autarquía, el hambre y los escasos niveles de crecimiento están a punto de provocar una bancarrota del Estado. Esta crítica situación económica coincide con el inicio de movimientos de protesta obrera (huelga de tranvías de Barcelona en 1951, huelgas en Asturias en 1958, revueltas estudiantiles en 1956-57, fortalecimiento de un PCE clandestino que había abandonado la lucha guerrillera para liderar una política de reconciliación nacional -unidad de hijos de vencedores y vencidos contra el franquismo-…).
En 1957, se produce una nueva remodelación del gobierno, dando entrada a los tecnócratas del Opus Dei (secta ultracatólica creada por Escrivá de Balaguer en 1923 y que pretende armonizar el ideario moral y religioso ultraconservador con las ideas económicas liberales y capitalistas), protegidos por Carrero Blanco y que empiezan a ocupar puestos económicos fundamentales. Este gobierno tecnócrata impulsará el llamado Plan de Estabilización (1959), que pondría fin al fuerte intervencionismo estatal en la economía y suprimiría los obstáculos a la liberalización comercial y financiera y a la apertura económica internacional: recorte del gasto público, control de la inflación, congelación de salarios, devaluación de la peseta, reforma fiscal, medidas contra el fraude y el mercado negro…. Los efectos del Plan de Estabilización tuvieron un efecto inmediato, sobre todo entre los asalariados: reducción del poder adquisitivo, aumento del desempleo, emigración de un millón de personas (hay historiadores que hablan de 2 millones contando también la emigración ilegal) al exterior (Francia, Bélgica, Suiza, Alemania…), éxodo rural a las zonas industriales (Barcelona, Euskadi, Madrid…).
Al Plan de Estabilización se añadieron los Planes de Desarrollo Económico y Social (3 planes de vigencia cuatrienal), dirigidos por el tecnócrata López Rodó, con la finalidad de impulsar el crecimiento industrial y comercial (creación de polos de desarrollo, fomento de infraestructuras y materias básicas…). La industria creció notablemente (SEAT…) pero se incrementaron las necesidades de importaciones, que pudieron realizarse gracias a los ingresos en divisas de los emigrantes y del turismo. El sector secundario y terciario conocieron un notable crecimiento y el sector primario consiguió modernizarse y reducir un enorme porcentaje de su mano de obra (el éxodo rural del XIX europeo se concentra en esta etapa en España). Los mayores beneficiarios de este crecimiento fueron la banca y los grandes grupos industriales y financieros, muchos formados en los monopolios y oligopolios de la primera etapa del franquismo y en muchas ocasiones vinculados al Opus Dei.
En esta etapa se desarrollan reformas legislativas que liberalizan un poco el régimen (Ley de Prensa de 1966, que suprime la censura previa; Ley de Libertad Religiosa; Ley de la Seguridad Social, que amplía los mecanismos de cobertura social…), que se completan con la Ley Orgánica del Estado de 1967, que confirmaba la sucesión monárquica y concretaba las funciones de los órganos del Estado -ya se introduce separación entre Jefe del Estado y presidente del Gobierno-.
En esta etapa la oposición, especialmente urbana, fue ampliando sus bases de acción, desarrollándose una creciente oposición obrera con la creación de Comisiones Obreras, un sindicato comunista que penetraba en el sindicalismo oficial, movimientos nacionalistas en Euskadi y Cataluña especialmente (ETA aparece en 1959 y empieza a plantear la lucha armada en 1968) y oposición estudiantil. Sin embargo, el cambio social y de mentalidades empieza a hacer inviable una estructura de poder tan arcaica y anquilosada como el franquismo.

2.3. Los 70. Los años finales del Franquismo

Los años finales del franquismo estarán marcados por un aumento notable de la oposición política al franquismo y una respuesta cada vez más represiva del estado (fusilamientos, estados de excepción, encarcelamientos, torturas…) conforme la salud del dictador iba empeorando y su final se iba acercando. El estallido de enormes casos de corrupción (escándalo MATESA, que afectaba principalmente a miembros del Opus y fue explotado por el sector más proclive a Falange), el inicio de la crisis económica del 73, que afectó duramente a España, y el empeoramiento de las relaciones internacionales del régimen (campañas internacionales contra los fusilamientos y encarcelamientos de opositores; alejamiento de la Iglesia católica tras la liberalización del Concilio Vaticano Segundo…), se verán culminados con el atentado de 1973 de Carrero Blanco por ETA. Con Franco moribundo, fracturas internas entre sectores más aperturistas y sectores más inmovilistas (el “Búnker”) y una oposición política y social creciente (que veía el ejemplo de la Revolución de los Claveles en Portugal en 1974) España se veía abocada a un proceso rocambolesco e imprevisible de Transición Política.

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